Hello World!

En un principio, todo era web. Bueno todo lo que hacíamos... y bueno, tal vez no todo, pero mucho definitivamente sí: páginas web, banners, mailings. Y es que en esos entonces no existía Facebook, ni Twitter, o si existían no los usábamos como ahora y definitivamente no trabajábamos con ellos. Tampoco teníamos smartphones, no estaban de moda las apps y si querías videojuegos te comprabas una consola (los suertudos un Nintendo, los demás teníamos 101 modalidades de Tetris en un mismo dispositivo revolucionario).

Este principio, el inicio de Element, es donde yo la conocí: con sitios interactivos en Flash, administradores de contenido en PHP4, banners (ah, que todavía hacemos banners…) y la audacia de recibir lo que llegara, que al final no pasaba de unas noches sin dormir para averiguar cómo resolverlo. Recuerdo como si fuera ayer el requerimiento de “creo que Facebook está ganando más usuarios que Hi5, quiero que investigues cómo podemos hacer un sitio usando Facebook” y todo lo que le siguió.

Hemos recorrido un gran camino desde entonces, en general como agencia y en lo particular como tecnólogos. La forma de programar ha evolucionado y ahora nos enfrentamos a un sinfín de herramientas, frameworks, librerías, APIs, resoluciones y dispositivos que nos retan constantemente a estudiar, leer, experimentar y mejorar el trabajo técnico. Ya no estamos sólo en la pantalla de la compu, estamos en las calles, en los espectaculares, en los centros comerciales, en las televisiones... Y si bien tenemos claro que el concepto es el rey, la ejecución es el reino y perfeccionarla nos ocupa y nos preocupa todos los días.

Tenemos claro que ya no es suficiente con que funcione: tiene que cargar rápido, verse bien, ser escalable, cumplir con los estándares, ser seguro, preveer eventualidades, adelantarse al usuario… entre muchas otras cosas que vamos descubriendo en conjunto, porque para una sola persona es imposible. Además, ¡tiene que ser divertido! porque todos los que nos dedicamos a la tecnología sabemos que la dificultad sólo añade reto a algo que de por sí nos apasiona.

Y por eso es tan importante ese snippet, ese archivo en el repo, ese módulo que quedó súper bonito y que tiene una lógica indiscutible, una estructura limpísima, las tecnologías más recientes, cumple con DRY, KISS, YAGNI… aunque viva de incógnito, porque los clientes, los cuentas, ya no digamos los usuarios, suelen pasar por alto esas maravillas y mientras mejor funcione, menos piensan en lo que hay detrás (y no es una queja, así debe ser). En honor de esos logros que pasan desapercibidos, pero nos hacen sentir orgullosos… queremos compartir nuestra experiencia en este espacio, celebrando que después de una década, seguimos teniendo la audacia de recibir lo que llegue, de experimentar con lo desconocido y el descaro para presumirlo.